La justicia social, un compromiso permanente

La justicia social, un compromiso permanente

La búsqueda y lucha para conseguir la justicia social en nuestro mundo es una llamada de atención a todos los hombres y mujeres de ‘buena voluntad’. Tiene que ser un anuncio de esperanza en un mundo donde la desigualdad, el abuso de poder, la mercantilización de las personas y las relaciones entre nosotros se han convertido en algo demasiado generalizado y demasiado común. No hablamos de la justicia relacionado con el juzgado o los delitos, que quizá también deberíamos hablar de ella para algunos de los casos en que se olvida la igualdad de los derechos entre las personas. Hablamos de esa justicia que emana y nace de la dignidad de las personas, ese valor que nos iguala, que nos hace inviolables, que nos convierte en prójimo, para los que somos creyentes, en hijos de un mismo Dios, hermanos y hermanas, a todos los hombres y mujeres de este mundo. Somos iguales en derechos como se desprende de la declaración de los Derechos Humanos. Toda acción social, justicia social, debe tener al ser humano como autor y fin.

PHOTO 2025 02 15 21 55 53El día 20 de febrero es el día internacional de la Justicia Social desde el año 2007. Volvemos a traerla a primer plano en nuestra reflexión cada febrero pero sabemos, ojalá me equivoque, que volverá a olvidarse y guardarse en el cajón de las “utopías muertas”. Las Naciones Unidas insisten en que el desarrollo social y la justicia social son indispensables para la consecución y el mantenimiento de la paz y la seguridad en las naciones y entre ellas, y que, a su vez, el desarrollo social y la justicia social no pueden alcanzarse si no hay paz y seguridad o si no se respetan todos los derechos humanos y las libertades fundamentales. Yo creo que hay que añadir que para que la justicia social sea una realidad es necesario que todo hombre y mujer de este mundo, por el hecho de tener la misma dignidad, tiene que tener acceso a todo aquello que la haga posible, que les ayude vivir con ella y desarrollarla con libertad. 

La propuesta de la justicia social  quiere ser una reivindicación y una lucha por garantizar, para toda persona, lo que necesita para vivir con la dignidad que posee. Un acceso al mundo del trabajo con derechos y obligaciones que le facilitan desarrollar aquello para lo que está llamado, lo que desarrolla su vocación y sus capacidades. La justicia social no se refiere solo al mundo del trabajo, está relacionado con la salud, con la educación, con la igualdad de oportunidades, con la accesibilidad, con el cuidado del planeta que es un bien común (social). El Papa Francisco señala en la Fratelli Tutti (186) que ayudar a los necesitados es caridad, pero también lo es trabajar para «cambiar las condiciones sociales que causan el sufrimiento». La justicia social requiere combatir las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad y la falta de trabajo, tierra y vivienda. No es algo que complete nada, es algo que forma parte de la esencia del creyente y pasará a formar parte de una manera de estar en el mundo, de comprometerse en la transformación del mismo.

IMG 8358Un elemento importante para que la justicia social sea una realidad es la dimensión del comercio justo de los bienes de la tierra, de la propiedad tanto de la tierra como de lo que produce o contiene. La relación comercial de todo esto para que sea justa necesita de unos parámetros que defiendan la dignidad de las personas, preserven la tierra de ser devastada, que el precio -dinero- sea verdaderamente ajustado a la realidad del valor del bien material y del trabajo que conlleva su elaboración o su realización. En este intercambio los DDHH no deben verse ni atacados y violados por la transacción económica. La justicia tiene una dimensión tanto social, afecta a otros, como temporal, afecta al futuro de los pueblos, de la casa común. 

En el mundo en que vivimos hoy nos encontramos que la justicia social no es tenida en cuenta para nada, casi no se miran los derechos de las personas y los pueblos. La sociedad, y las personas que las representan, son capaces de mirar para otro lado a la hora de tomar alguna decisión, ‘lo hacemos y después pediremos perdón’. Se transgreden derechos internacionales de los pueblos y las naciones a cambio de un poco de ‘derecho judicial’ y a cambio se pide todo el bien  (materiales preciosos, energéticos…) que ese pueblo o país posee o produce. De la ‘lavada de cara’ se encargan algunos de  los medios de comunicación o de las redes sociales afines. Si esa acción lleva a un ahogamiento de un pueblo vecino o conduce a la pobreza más miserable a un tercero no importa, se acalla el grito de ‘justicia social’ y se sigue adelante. La globalización del mundo, una ‘aldea global’, no ha beneficiado las relaciones justas, que aparentemente se podrían poseer, entre las personas y los pueblos. No ha beneficiado la valoración de la diversidad, ni la capacidad de compartir bienes y recursos para salvaguardar la dignidad de todo hombre y mujer. Al contrario ha facilitado que los poderosos sigan siendo más poderosos, y los pobres más pobres. La justicia social brilla por su ausencia tanto en la realidad como en los criterios de la toma de decisiones socio-políticas o económicas.  La responsabilidad sobre la justicia social, y lo que ello supone,  también es comunitaria, los estados, las  relaciones entre ellos,  son  corresponsables de hacer que sea una realidad, lo puede hacer de diversas maneras pero nunca “usufructuando ni vaciando de recursos naturales a países enteros propiciando sistemas corruptos que impiden el desarrollo digno de los pueblos” (FT, 120). 

IMG 1721Como creyente me siento profundamente interpelado este día. No se piden ‘migajas’, se pide justicia, es decir, igualdad de derechos, dar al otro lo que es suyo y le corresponde. Una amiga me dijo una vez, ‘devolver’ lo que les hemos ‘robado’.  Como seguidor de Jesús de Nazaret pido esa justicia social para mi hermano, el que está sufriendo la pobreza sin ser pobre porque hay otros que necesitamos sus bienes para ser más ricos. Resuena fuertemente en mi corazón y en cabeza esas lamentaciones de Jesús ante la injusticia de este mundo, ‘Ay de vosotros los ricos…’ (Lc 6, 24) La justicia social está profundamente relacionada con el Evangelio, el levantar al paralítico es una propuesta de levantar al que no tiene nada, el escuchar el grito de Bartimeo es ser capaces de salir al borde del camino para atender y devolver sus derechos al que no tiene sitio en otro lugar y acompañarle a volver a esa sociedad que lo margina. 

IMG 1660En Karit Solidarios por la Paz estamos llamados a luchar, gritar y reivindicar la justicia social. Los proyectos, la denuncia, los gritos de paz, la llamada a la fraternidad es un compromiso con la construcción de un mundo más justo, fraterno, en paz y donde se cuide la casa común. Estas cuatro cosas nos mueven a seguir proponiendo una transformación de la realidad, una justicia social real y efectiva en cualquier lugar de este mundo. Nuestro compromiso, como miembros de la Familia Carmelita, es firme con la dignidad de las personas, de toda mujer y hombre de ese mundo. Nos sentimos interpelados porque un individuo puede ayudar a una persona necesitada, “pero cuando se une a otros para generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos, entra en «el campo de la más amplia caridad, la caridad política» Se trata de avanzar hacia un orden social y político cuya alma sea la caridad social” (FT, 180) La justicia social se completa con la caridad, una caridad que transforma de verdad la realidad. Este es nuestro compromiso como organización, un cambio en el corazón del hombre, en la relaciones entre nosotros y en el orden económico, político y social basado en la justicia social. “Somos una organización, que desde la condición de cristianos, viviendo el carisma carmelita y siguiendo el espíritu del profeta Elías, promovemos acciones solidarias a favor de la paz, de la justicia, y el compromiso social, de y con los más desfavorecidos”, esta es nuestra misión.

David Oliver Felipo

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