Karit celebra en Murcia 30 años transformando realidades desde la fraternidad

Treinta años después de aquel comienzo en 1996, Karit Solidarios por la Paz reunió en Murcia a personas comprometidas con una misma forma de mirar y de vivir: creyentes que, desde distintos lugares y responsabilidades, se reconocen parte de una misma familia y trabajan juntos por ese Reino de Dios que estamos llamados a construir aquí, haciendo posible una sociedad más justa, fraterna y en paz. El encuentro del 3 de octubre fue, sobre todo, una oportunidad para reencontrar personas, historias y compromisos que han ido dejando huella durante estas tres décadas.
Una mañana de reencuentros y celebración

La jornada comenzó por la mañana en el Colegio Santa María del Carmen de Murcia, donde la delegación de Murcia acogió a quienes llegaban desde diferentes puntos. Antes de recorrer la ciudad, dos miembros de la corporación municipal recibieron al grupo para agradecer a Karit haber elegido Murcia para este aniversario y reconocer su presencia solidaria en la ciudad.

Después del paseo por Murcia llegó la celebración de la Eucaristía, un momento para dar gracias a Dios por lo vivido y poner en sus manos todo lo que queda por hacer. La parroquia de San Benito nos acogió con enorme cercanía, y su divertido y animado coro llenó la celebración de música y alegría. Especialmente los más pequeños disfrutaron bailando al ritmo de la batería, las guitarras, el teclado y las muchas voces que hicieron de la celebración una auténtica fiesta comunitaria.
Ante el altar se hicieron presentes los lugares y las personas que forman parte de la historia de Karit: telas de distintos territorios, el mapa de África, fotografías, la memoria anual, camisetas que simbolizan el trabajo realizado y el pan y el vino. Las peticiones recordaron a quienes sufren, a las contrapartes que acompañan los proyectos, a la Familia Carmelita y a todas las personas que hacen posible que la fraternidad se convierta en compromiso y transformación.


Una mesa compartida y reconocimientos por ser y estar en Karit
La comida compartida prolongó el ambiente de celebración. Amigos, voluntarios, miembros de las delegaciones, hermanas y padres carmelitas… En definitiva, todas las personas vinculadas a Karit disfrutaron del reencuentro alrededor de una misma mesa, compartiendo el pan y celebrando juntos estos treinta años.

Por la tarde llegó el acto de reconocimiento-homenaje, conducido por Héctor Vidal y con la participación de miembros de la Junta Directiva y personas vinculadas a Karit. Las semblanzas recorrieron algunos de los pilares de la organización: la Familia Carmelita, las delegaciones, el voluntariado, la educación para el desarrollo, las contrapartes y el compromiso con el futuro.
David Oliver Felipo, presidente de Karit, abrió los reconocimientos. María Rodríguez Martín, secretaria de la Junta Directiva y voluntaria de Málaga, presentó el homenaje a las delegaciones, junto a M.ª Carmen Ruiz Tezanos, Mamen, presidenta de la delegación de Murcia (la primera de la historia de Karit, creada en 1996), y Hna. Margarita. Nieves García Cremades, coordinadora del equipo técnico, introdujo el reconocimiento al voluntariado, que recibió José Javier Santa Hernández, por su entrega en tantísimos viajes de voluntariado desde 2003. Paloma Ortín Mira presentó el dedicado a la educación para el desarrollo, cuyo reconocimiento correspondió a Marcos Tello Ferrer, presente y activo durante muchos años en esta área desde una mirada transformadora.
El homenaje a las contrapartes fue presentado por Marina Espinosa Parra y reconoció a Hna. Estrella Molina Rebordosa, por sus años incansables de trabajo y entrega a la comunidad empobrecida que ha quedado al margen del desarrollo, en Timor Leste. María Dolores López Segura, Loles, compañera de viaje del homenajeado, introdujo después el reconocimiento a Raúl Duro Villagarcía por su compromiso con el futuro de Karit impulsando con ánimo y esperanza alianzas con empresas comprometidas socialmente que quieran colaborar con nuestros proyectos, especialmente con la creación de una escuela-taller de reparación de vehículos en Bobo-Dioulasso, Burkina Faso.
Y, como sorpresa final, el reconocimiento dedicado a David Oliver Felipo. Desde 2009, David ha asumido la presidencia de Karit con esperanza e impulso, convirtiéndose en el verdadero ‘pegamento, punto de unión, para tantas personas que, sin su capacidad para tender puentes, quizá no se habrían unido al camino y misión de Karit. Puentes entre congregaciones, entre delegaciones, entre colegios y docentes, entre los distintos movimientos de la Familia Carmelita… y tendiendo puentes para que tantas otras personas pudieran acercarse, sumar y colaborar con la misma ilusión en la construcción de ese Reino que Jesús nos invita a hacer realidad. Un reconocimiento, en definitiva, a quien durante estos años ha sabido aglutinar, conectar y mantener unidos tantos caminos alrededor de un mismo sueño compartido.
El encuentro concluyó recordando también a quienes ya no están, con un momento in memoriam que puso en valor su legado. Treinta años después, Karit celebra lo vivido, pero, sobre todo, renueva el compromiso de seguir caminando juntos, con la mirada puesta en todo lo que todavía queda por construir.









