Cada 3 de marzo, el mundo vuelve la mirada hacia la biodiversidad. Sin embargo, desde Karit, nuestra mirada va un paso más allá. No celebramos sólo un entorno biológico; celebramos la Creación, de la cual somos humildes administradores y cuidadores porque somos la única especie que tiene los instrumentos para serlo: inteligencia, sentimientos y fe.
Este año, queremos que nuestro compromiso no sea una simple declaración de intenciones, sino una respuesta valiente a tres llamadas urgentes que brotan de nuestra identidad solidaria.
1. Dos voces, un mismo clamor: La Tierra y los Pobres
En la ONG de la Familia Carmelita en España sabemos bien que la voz de la Tierra está íntimamente ligada a la voz de los más vulnerables y que cuando la codicia humana provoca un daño en la Tierra o en las personas empobrecidas primeramente, son inmediatamente ambos los perjudicados.
- La Tierra gime: Por la explotación desmedida y el olvido de sus ritmos naturales. Por ejemplo, en Mozambique donde las cosechas disminuyen, los regímenes de lluvia cambian, las ideologías extremistas avanzan y la explotación de los combustibles fósiles por multinacionales continúa depredando el país.
- Los pobres claman: Son quienes primero sufren las sequías, las inundaciones y el expolio de recursos y el sufrimiento vital. El centro de Rehabilitación Nutricional de Namapa ya no puede atender a tantos niños desnutridos.
Escuchar la Creación hoy significa reconocer que el daño que le hacemos al planeta va de la mano del daño directo a nuestros hermanos y hermanas. Lo vemos cada día en los proyectos solidarios que apoyamos. No podemos ser solidarios por la paz si no estamos en paz con la casa que nos sostiene y con nuestros hermanos empobrecidos. Nuestros proyectos de desarrollo deben contemplar ambos aspectos en su formulación y resultados. Lo social y lo ambiental siempre unidos en un solo aspecto socioambiental.
2. Hacia una Sobriedad Feliz: Cambiar el "tener" por el "ser"
La solución no vendrá sólo de grandes acuerdos políticos, nace de nuestro ser interior. Vivimos pensando que la felicidad depende de un consumo ilimitado, pero la realidad nos muestra que el exceso propio genera carencia ajena. Esta búsqueda desenfrenada de lo material a menudo nos deja vacíos, atrapados en un ciclo de deseo insaciable y obsolescencia programada. La «sobriedad feliz» no es una renuncia amarga, sino una liberación consciente. Implica reconocer que la verdadera prosperidad no se mide por la cantidad de posesiones, sino por la calidad de nuestras relaciones, la salud de nuestro entorno y nuestra capacidad para vivir en armonía con nosotros mismos y con la naturaleza. Es un cambio de perspectiva radical: de la cantidad a la calidad, de la acumulación, al bienestar
Proponemos el camino de la sobriedad feliz:
- Consumo responsable: Cuestionarnos si cada una de nuestras compras alimenta un sistema de injusticia. Todo acto de consumo es un acto moral.
- Producción ética: Apoyar modelos que respeten la dignidad humana, los derechos inalienables de todo trabajador y los ciclos de la naturaleza.
- Preparar el corazón: Como nos recuerda la espiritualidad cristiana, «menos es más». Una vida sencilla nos libera de la esclavitud de las cosas y nos permite estar más disponibles para el encuentro y la solidaridad. “Para venir a lo que gustas has de ir por donde no gustas. Para venir a lo que no posees, has de ir por donde no posees…” (Subida al Monte Carmelo. S. Juan de la Cruz)
3. Compromiso Global: Por un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles
política clara. No podemos seguir parcheando las consecuencias mientras alimentamos las causas del cambio climático.
Desde Karit, nos sumamos a la exigencia de más de 100 organizaciones para que España lidere el cambio hacia un futuro sostenible respecto a la emergencia climática en un próximo Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles. Camino a la Conferencia de Santa Marta, Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, es hora de:
- Poner fin a la era del carbón, el petróleo y el gas.
- Asegurar una transición justa para los países del Sur Global.
- Invertir en una energía que no hipoteque el futuro de las próximas generaciones.
Os animamos a firmar como individuos o como organizaciones
«La existencia de cada criatura es un don que refleja el amor de Dios.»
Este 3 de marzo, reafirmamos que cuidar la Creación es una de las formas más profundas de trabajar por la Paz.
José Luis Gutiérrez | Vicepresidente de Karit.


