Cuatro deseos para el nuevo año

Cuatro deseos para el nuevo año
Agradecimiento Karit
A todos los que forman parte de este proyecto: gracias.

Ante la llegada del año nuevo no hay que mirar sólo hacia adelante. Es necesario partir de una mirada al pasado. Ha terminado un año y la palabra es gracias. Gracias a los que creéis en este proyecto de la Familia Carmelita en la Región Ibérica. Muchas gracias a las personas que sois socios, a los que día a día trabajáis en las delegaciones, a los amigos y colaboradores que nos animan y preguntan, los que donan generosamente parte de sus bienes para que una actividad se realice y lleve al éxito de participación, de sensibilización, de recaudación… Mil gracias a las contrapartes que empujan y empujan en cada proyecto para que se realice, para que no se pare, para que sea de más ayuda y mejor con las personas que acuden a él. Gracias a todos los beneficiarios de esos proyectos, por su sonrisa, por su mirada, por sus gracias de corazón… Esta mirada al pasado nos llena de ilusión y fuerza para la mirada hacía adelante. 

Este año 2026 vamos a hacer treinta años. Son muchos. Es ya una historia llena de nombres y personas que la han hecho posible. Algunos ya no están aquí, dieron su vida, han recibido el mayor regalo, el abrazo del Padre. Para este año y para este aniversario tengo cuatro deseos que quiero compartir con vosotros. 

  1. En primer lugar, un día como hoy día 1 de enero, unirme al Papa León en su mensaje en la jornada mundial por la paz. La paz esté con todos ustedes: hacia una paz “desarmada y desarmante”, es el título del mensaje del Papa.  Estamos llamados a hacer realidad este saludo cada día. No es algo que cae del cielo o brota por casualidad. La paz hay que acogerla, cuidarla y defenderla. La llevamos en nuestro apellido, somos ‘Solidarios por la paz’. Estamos llamados a trabajar y ser instrumentos de esa paz en el mundo, la paz que emana de la justicia, que brota en el corazón del hombre que siente, valora, y goza de la dignidad de hijo de Dios. La defensa de la dignidad y la justicia entre las personas y entre los pueblos, nos hará ser colaboradores en la realización de la necesaria paz que cada hombre y mujer de este mundo anhela y persigue.  “La paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita “basta”, a la paz se le susurra “para siempre”, dice el Papa León. Este compromiso para siempre con la paz no podemos olvidarlo.
  2. La segunda palabra es sensibilización. Tenemos que crecer en esta dimensión. Nuestra actividades, propuestas, mensajes… tienen que mover el corazón de los hombres y mujeres de este mundo. Nuestros proyectos parten de esa sensibilidad por un mundo más justo, fraterno, en paz y donde se cuida la casa común. Esta parte es identitaria de Karit Solidarios por la Paz. Estamos llamados a cuestionar, para que otros se hagan preguntas que les cambien el corazón. No podemos callar ante la injusticia existente en las relaciones entre las personas y los pueblos. Esta denuncia tiene que ser llamada a muchos otros para que también ellos señalen con el dedo aquello que priva a la persona de su dignidad. Tenemos que ser altavoces de algo nuevo, de una manera de vivir diferente donde la persona sea lo primero y los DDHH líneas que no se pueden rebasar, donde la fraternidad sea objetivo y tarea, donde la colaboración es real sin etiquetas, sin exigencias ideológicas que deban ser compartidas. El cuidado de la persona, la defensa de su dignidad, no es ideología es humanidad. Esta sensibilidad no se queda en la propuesta y ya está, tiene que terminar en la incidencia pública o política, en poder cambiar las posiciones de aquellos que tienen poder para cambiar las leyes, las relaciones, desde lo pequeño y cercano a lo más general y amplio.
  3. La tercera palabra es Familia Carmelita. Karit Solidarios por la Paz es un proyecto de toda la Familia Carmelita. En ella nacimos, en ella hemos crecido y nos hemos hecho adultos. La edad, el paso del tiempo nos lleva a vivir de una manera más independiente o con mayor capacidad de decisión. Esto no puede llevarnos a la frialdad en el trato y el compartir. Karit Solidarios por la Paz nace, crece y se nutre de esa dimensión carismática del Carmelo que es ‘el servicio en medio del pueblo’. Es ahí donde la Familia Carmelita, y nosotros como miembros de ella, acudimos para proponer tareas pastorales, proyectos de transformación social, decisiones de presencias y compromisos. Karit Solidarios por Paz, como organización no gubernamental, quiere ser mirada contemplativa en el mundo, acercarse a los más vulnerables y necesitados de este mundo para hacer de cada proyecto, de cada actividad, respuesta compasiva con y a esas personas. Necesitamos trabajar juntos. No somos ‘verso suelto’ de un gran poema, somos parte del poema entero. Queremos, necesitamos, crecer en compartir, en presencia, en colaboración. Queremos y debemos descubrir, no sólo cuál es nuestro sitio, sino cómo compartir el sitio de unos y otros para que no haya espacios reservados, es juntos como somos más. Hace unos años se fraguó con éxito un lema para nuestros colegios: ‘Karit es la  ONG de mi cole’. Vamos a hacer que sea verdad y se note que ‘Karit es la ONGD de la Familia Carmelita en la Región Ibérica.
  4. La cuarta palabra es crecer. Lo necesitamos. No podemos pararnos. Necesitamos más socios, más personas y empresas que colaboren con nosotros, más amigos que se acerquen y colaboren con tiempo, ideas, recursos y presencia. Necesitamos ser más para poder transformar más. Queremos crecer en número de socios y colaboradores, ellos son los pilares de nuestra organización. Es necesario crecer en amigos que nos conozcan, divulguen, se impliquen, ayuden. Amigos a nivel personal pero también grupal, de organización. Crecer en redes de colaboración con instituciones, administraciones, empresas… el cambio es mayor y más efectivo si es juntos. Crecer en proyectos con los que nos comprometemos, abrir posibilidades a otro tipo de proyectos que también son transformadores… Crecer en formación de personas que de manera voluntaria colaboran con nosotros, o personas que quieren realizar un voluntariado comprometido tanto nacional como internacional. El crecimiento rompe el estancamiento y el ‘siempre ha sido así’. Dejar sitio a otros nos ayudará a ver con más ojos, a mirar con más sensibilidades y tener más posibilidades de llegar a más personas, a más lugares, a transformar más y de maneras diversas. 

Estos deseos se resumen en uno fundamental, no perder ni la ilusión ni la esperanza. El trabajo cada vez es mayor, más complejo… pero que nadie dude de nuestro compromiso como carmelitas con un mundo donde se cuide más a los otros, a la tierra y a uno mismo. Este cuidar pasa por la defensa de la dignidad, de la justicia, la paz y la casa común. 

Feliz año nuevo.

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