Un compromiso con la Justicia: ¿Por qué Karit apoya la regularización extraordinaria de migrantes?

Un compromiso con la Justicia: ¿Por qué Karit apoya la regularización extraordinaria de migrantes?

Desde Karit Solidarios por la Paz, nos sumamos en su día, con nuestra firma y nuestra voz, a la campaña “Esenciales” que promovió una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que buscaba que el parlamento legislara la regularización de cientos de miles de personas migrantes, que ya viven y trabajan entre nosotros, pero que no tienen valoración como ciudadanos. Al final ha sido el gobierno con un Decreto Ley quien lo ha legislado. Queremos sentir que la voz de más de 700.000 firmas de personas concretas y más de 900 organizaciones sociales, entre las que nos encontramos, ha sido la fuerza para llegar a la regularización, por la que ha trabajado especialmente REDES, la alianza de ONGd de Iglesia en la que participamos activamente.

No lo hacemos solo por solidaridad, sino por coherencia con nuestro carisma Carmelita y nuestra defensa de los Derechos Humanos. La situación administrativa irregular supone una condena a la explotación laboral, la invisibilidad frente a las instituciones, la desprotección legal o la exclusión de hecho de servicios públicos esenciales como la educación y la sanidad. Además de suponer la pérdida de un gran aporte económico y fiscal para el conjunto de la sociedad.

Nuestros proyectos de desarrollo en el Sur intentan paliar la desigualdad mundial y construir otro mundo posible, en el que no fuera necesario que existieran los migrantes porque todos pudiéramos tener las mínimas condiciones para elegir nuestra vida y nuestro desarrollo. Mientras esos proyectos, como gotas en el océano de la inequidad, no consigan ese nuevo mundo, existe y existirá la emigración como tal. ¿Qué respuesta le damos?

La inspiración del Papa Francisco: Cuatro Verbos para una Nueva Humanidad

Nuestra postura se cimenta sobre la invitación del Papa Francisco, quien nos ha recordado que la respuesta al desafío de las migraciones se resume en los cuatro verbos que propuso en la 104ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (2018) y que profundizó en la encíclica Fratelli tutti, donde dedica un capítulo entero a la «apertura al mundo» y profundiza en estos verbos como la base para una gobernanza global más humana.

  • Acoger: Implica ampliar las posibilidades de entrada segura y legal, priorizando la protección de los más vulnerables sobre la seguridad nacional.
  • Proteger: esto es, asegurar los derechos y la dignidad de los migrantes, independientemente de su estatus migratorio, evitando su explotación.
  • Promover: es decir, trabajar para que los migrantes y refugiados puedan realizarse como personas en todas las dimensiones (social, laboral y educativa).
  • Integrar: No mediante una asimilación que anule la identidad cultural, sino de un proceso de enriquecimiento mutuo y participación activa en la comunidad

Estas cuatro acciones son una respuesta articulada a un desafío complejo, donde la prioridad siempre es la persona por encima de las cifras.  La regularización que apoyamos es, en esencia, la traducción política de estos cuatro verbos. Es proteger al vulnerable y promover su integración plena en nuestra comunidad.

El Legado de Donald Lamont: La discriminación racial no solo es injusta, es pecado.

Donal Raymond Lamont (1911–2003), un obispo carmelita de origen irlandés, fue una figura clave en la lucha por los derechos humanos en África. Vivió en  Rhodesia del Sur, actual Zimbabue y fue el primer Obispo de Umtali, ahora Mutare. Se convirtió en un convencido crítico del régimen racista de Ian Smith y de la segregación racial. Es famoso por su carta pastoral Purchased People (1959), donde denunciaba la injusticia contra la población negra. Fue sentenciado a 10 años de trabajos forzados por prestar ayuda médica a guerrilleros y negarse a denunciarlos. Tras una fuerte presión internacional, fue despojado de su ciudadanía y deportado en 1977. Nominado al Premio Nobel de la Paz en 1978. Tras la independencia de Zimbabue en 1980, regresó al país como un héroe.

Su postura fue clara: el Evangelio está por encima de las leyes injustas. Denunció que no se puede hablar de paz mientras exista discriminación institucionalizada. Hace referencia a la idea bíblica de que toda la humanidad ha sido redimida por Jesucristo. Por tanto, todos (todos, todos, todos…) los seres humanos tienen una dignidad intrínseca que ningún gobierno puede pisotear.

Lamont sostuvo que el sistema de segregación racial no es solo un error político, sino un pecado. Argumenta que un estado no puede privar a una parte de la población de sus derechos básicos, basándose únicamente en el color de su piel. Hoy y aquí, en España, diríamos que no podemos privar a los migrantes de sus derechos simplemente porque son migrantes no regularizados.

El obispo no se quedó en abstracciones. Denunció leyes específicas que limitaban la propiedad de la tierra para los habitantes negros, negaban la igualdad de oportunidades educativas y laborales y mantenían a la mayoría en una situación de servidumbre de facto. De esta manera, él pasó de la cuestión teológica, a la realidad de la injusticia estructural y defendió que la Iglesia no podía permanecer neutral. Afirmaba que la Iglesia tiene el deber político y moral de ser la voz de los que no tienen voz, incluso si eso significaba enfrentarse a las autoridades civiles.

Su lucha contra la exclusión nos enseña hoy que tener a miles de personas en la invisibilidad administrativa es una forma moderna de segregación que debemos combatir. Apoyar esta regularización es seguir el rastro de Lamont: trabajar para que no existan ciudadanos de segunda clase y que la ley reconozca la dignidad que Dios ya les ha otorgado.

Una cuestión de Derechos y Justicia

En Karit estamos convencidos de que la irregularidad administrativa es una condena a la precariedad extrema. Regularizar es:

  • Garantizar el acceso a derechos básicos (salud, trabajo digno y vivienda).
  • Reconocer el aporte de estas personas a nuestra economía y tejido social.
  • Construir una paz verdadera, que nace de la justicia y no del miedo al otro.

Somos solidarios por la paz. «Si quieres la paz, lucha por la justicia.» Este lema, que guía nuestro caminar, nos inspira hoy a estar al lado de nuestros hermanos y hermanas migrantes. Ojalá que el nuevo mundo que todos soñamos se construya con estos valores.

José Luis Gutiérrez. Vicepresidente Karit Solidarios por la paz. 

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